miércoles, 6 de abril de 2011

“El más grande profeta”

Ramírez José Santiago – La Unión Tres Ríos

“Me han explicado que hay profetas mayores y profetas menores: los primeros son los que nos han dejado escritos largos, los segundos lo que nos han dejado escritos más cortos.
Lo entiendo bien. Sin embargo Jesús nos afirmó en el Evangelio, que Juan es el mayor de todos ellos, y sabemos que Juan el Bautista no nos ha dejado ningún escrito. ¿Me explica esto, Padre?”.

-Una vez más, amigo José Santiago, la solución a su duda debe ser encontrada poniendo atención sobre el modo o perspectiva con que se usan las palabras. En el caso de los profetas del Antiguo Testamento, el término mayor o menor, es referido al tamaño de los escritos que nos dejaron. Y de allí –para dar ejemplo– que el grande, extraordinario profeta que fue Elías, no entra en estas categorías, es decir, no se le llama ni mayor ni menor, a pesar de que la Sagrada Escritura le dedique amplias páginas. Si ahora pasamos a S. Juan Bautista, sabemos bien que Jesús lo llama “el más grande profeta”, pero, claro, no haciendo referencia a sus escritos, sino a varios de los aspectos de su extraordinaria personalidad, y concretamente a su misión (él es su precursor), a su santidad (él es “el más grande entre los nacidos de mujer”) (Mt 11, 11), y a su vida entregada heroicamente a la justicia y a la santidad del matrimonio… Sin embargo – y esto nos puede extrañar – Jesús añadió que el “más pequeño en el Reino de Cielos es mayor que él” (Mt 11, 11). Esta afirmación “fuerte” de Jesús no pretende en absoluto minusvalorar a la persona de Juan (es obvio que Jesús no se contradice!), sino que quiere expresar con energía que lo importante, lo realmente definitivo a que todo debe estar ordenado, es la entrada en el Reino, es decir, a la última y definitiva etapa de la Historia de la Salvación, la que Jesús, ha inaugurado mientras que S. Juan, en cuanto que Precursor, se ha quedado –para decirlo de alguna manera– a la puerta.